Vivencias, historias, histerias y reflexiones de una mujer locamente enamorada de la vida
Esta ventana...
jueves, 10 de noviembre de 2011
martes, 8 de noviembre de 2011
La mar es una emoción .
Mi mar es líquido caleidoscopio de zafiros,de celestes rayos y traslúcidas Esmeraldas .
Es el amante ausente, salvaje y distante . Irresistible .
La mar es ese infinito amor, cercano, salvaje,insistente y colmado de insolencia .
¿como no se podría uno enamorar??
La mar es la sal de tu piel y el calor de tus entrañas, es el sonido primigenio al que siempre queremos volver.
La mar es el rugido de tu voz en mi oido al hacer el amor , de tu piel al fundirse con la mía .
Tú vives ese mar doméstico , de fotos familiares , de suave luz con filtro .
jueves, 27 de octubre de 2011
Piel de hombre
viernes, 21 de octubre de 2011
jueves, 13 de octubre de 2011
LAS VENTANAS ROTAS
No nos desanimemos
¡Convirtámonos en cristaleros!
jueves, 21 de julio de 2011
Se busca verdugo
Hace un par de meses una noticia ejerció sobre mí un extraño embrujo: "With 1.2 Billion People, India Seeks a Good Hangman". La pena capital en India es la muerte por ahorcamiento y gracias al fallo de la Suprema Corte de este país desde 1983 solo se aplica en “los casos más raros de los casos raros”. Pues bien, aparentemente, uno de estos extrañísimos casos ha tenido lugar y la presidenta de India, Pratibha Patil, confirmó en mayo de este año la pena de muerte para dos condenados.
La decisión de Patil ha traído no solo problemas de percepción internacional (el director de Amnistía Internacional para Asia-Pacífico, Sam Zarifi, hizo fuertes declaraciones al respecto), sino de logística interna, pues tras 7 años de moratoria en los ahorcamientos, la demanda laboral de verdugos se ha ido a la ruina. Además, el linaje de Mullick, el verdugo que más convictos ejecutó en su vida, está por extinguirse; el segundo elegible para el puesto, el señor Singh, se ha roto un brazo y, un tercer candidato está por comenzar el largo proceso de certificación y elegibilidad. De lo que resulta que no haya verdugo que pueda ejecutar el castigo que la justicia hindú ha decretado.
La cuidadosa búsqueda de un verdugo en India recuerda el dilema-homenaje que Joseph de Maistre hizo del verdugo en Las veladas de San Petersburgo.
Cito unos párrafos:
“El castigo gobierna la humanidad entera, el castigo la preserva, y el castigo vela cuando los humanos guardias duermen. El sabio considera el castigo como la perfección de la justicia. Si un Monarca indolente cesa de castigar, el más fuerte concluirá por devorar al más débil. La raza entera de los hombres está contenida en el orden por el castigo. […] Se corromperían todas las clases, se rompería toda valla, y no habría más que confusión entre los hombres, si la pena dejase de ser aplicada ó lo fuese injustamente.
[…] la corrupción y los vicios de que ya le he instruido, exige que el hombre en algunos casas muera por la mano del hombre, y que este derecho de matar, sin cometer delito, no le tienen sino el verdugo y el soldado... [El verdugo] es un ser sublime, es la piedra angular de la sociedad, pues que el crimen ha venido a habitar vuestra tierra, y solo puede ser contenido por el castigo, quitar al ejecutor, y todo el orden desaparece con él ¡Qué grandeza de alma! Qué interés tan noble debe precisamente suponerse en tal hombre que se dedica a funciones respetables sin duda, pero sumamente penosas y contrarias a vuestra naturaleza.
¿Es este un hombre? Si: Dios le recibe en sus templos, y le permite orar. El no es delincuente, pero a ninguno le ocurre decir que es virtuoso, ni que es honrado, ni estimable.
Y sin embargo toda grandeza, todo poder, toda subordinación descansa en el ejecutor; él es el horror, y él es el lazo de la humana asociación. Quitad del mundo este agente incomprensible, y en el instante mismo el orden hace lugar al caos”
¿Encontrará India a este hombre?

martes, 19 de julio de 2011
LA BIBLIOTECA DIGITAL MUNDIAL.
jueves, 14 de julio de 2011
martes, 5 de julio de 2011
Jean Cocteau, un vanguradista de la literatura, el cine y la pintura (LX)
Jean Cocteau, un vanguradista de la literatura, el cine y la pintura (LX)
JAVIER MAMBA
La de nuestro poeta fue una experiencia alucinada e innovadora. Referencia obligada en la nómina de todas las vanguardias, Jean Cocteau -quien nunca llega a adherirse por completo a ninguna de ellas- es uno de los grandes nombres de la heterodoxia francesa del pasado siglo. Promotor de los primeros conciertos de jazz que se organizaron en París, fue amigo de Picasso, Stranvinski y Apollinaire.
Los comienzos de su carrera literaria, la que compete a esta galería, se remontan al año 1912, cuando aparece su primera colección de versos. En ellos combina la fantasía resultante de su contacto con los pintores cubistas con la métrica del siglo del siglo XVI. A la sazón, ese escándalo, que más de 50 años después añoraría André Breton en sus últimas conversaciones con Luis Buñuel, aún era la reacción habitual por parte de la burguesía ante determinadas manifestaciones artísticas y el Cocteau de sus primeros libros no tardaría en convertirse en uno de los mejores ejemplos de autor escandaloso. Ahora bien, la provocación, en modo alguno, va a amparar la falta de calidad. Con el mismo acierto que se se adhiere a las singularidades tipográficas de Mallarme, Cocteau puede volver a las formas de Rosanrd.
Si variada fue su actividad artística en general no lo fue menos la literaria. Así, tras darse a conocer como poeta lírico, lo hace como dramático en "Antígona" (1927), primera de sus distintas interpretaciones escénicas de los mitos clásicos. En tanto que el Cocteau ensayista se puso en marcha con un volumen dedicado a Picasso a aparecido en 1924, el novelista lo había hecho un año antes con la publicación en 1923 de "Thomas el impostor", fascinante fábula acerca del revés de la impostura. Su obra maestra, en cuanto a su actividad novelística se refiere, data de 1929. "Los niños terribles" es su título y su propuesta, la crónica de un incesto entre unos hermanos caprichosos e insoportables que ejercen un especial magnetismo en cuantos se acercan a ellos. Como no podía ser de otra manera, "Los niños terribles" concluirá con un suicidio.
Ya prestigioso escritor, la diversificación de su talento no impedirá a Jean Cocteau desarrollar una dilatada bibliografía. En lo que a los dramas se refiere, se impone dar noticia de los ballets "Les mariés de la Tour Eiffel" (1928) y "Oedipus Rex" (1929), este último con música de Stravinski, así como "El águila de dos cabezas" (1946). Lo más granado de su obra varia pasa por títulos como "Potomak, Essai de critique indirecte" (1932)", "Mon premier voyage" (1937) o "Maalesh" (1950).
Cineasta desde que "La sangre de un poeta" (1930) se convirtió en un clásico del cine experimental, tras la guerra, Cocteau volvió a emplazar su cámara para rodar todo un clásico "La sangre de un poeta". Otro gran cineasta galo, François Truffaut, diría de él: "Cocteau era de un cinismo muy especial, a base de magnanimidad (...). Era amable con todos y esperaba que lo fueran con él", explicaba.
" Hay casas y existencias que asombrarían a las personas razonables. No comprenderían que un desorden que apenas si parece que va a durar quince días pueda continuar durante varios años. Pero esas casas y esas existencias problemáticas se mantiene tan campantes, numerosas, ilegales, contra lo que se podía esperar. Pero en lo que la razón no se equivocaría es en que si la fuerza de las cosas es una fuerza, ella las precipita en su caída. Los seres singulares y sus actos sociales son el encanto de un mundo plural que los expulsa. Se angustia uno por la velocidad adquirida por el ciclón en que respiran estas almas trágicas y ligeras. Esto empieza por unas niñerías; al principio no se ven más que los juegos. "










